Abrimos este espacio para hablar de las denominadas “Parafilias”. En esta ocasión “el fetichismo sexual”

A continuación, dejo expuesto artículos de referencia sobre el tema, para contrastar información, pero antes me gustaría dejar expresado un pensamiento:

En la sociedad empleamos muchas palabras sin saber su terminología o significado.

En relación a las prácticas sexuales, el abismo respecto al uso de la palabra es tan grande como el vacío cultural en material de sexualidad. Seguimos empleando vocablos y su significado desde la más absoluta ignorancia.

Fetichismo sexual. Parafilia

La psicología y su “padre” Sigmund Freud hicieron mucho daño en cuanto a sus definiciones en materia de sexualidad humana, afirmando que todo aquello que se sale de lo “normal” son trastornos, desórdenes, etc.

Pero no debemos culpar a Freud, sino a una sociedad que avanza a pasos agigantados en muchos campos y sigue dejando en el vagón de cola  la sexualidad.

Educamos a nuestros hijos, a los futuros hombres y mujeres ignorando todo aquello que se relacione con su sexualidad.

Vivimos en una sociedad sexuada, que sobre valora el sexo y a la vez,  lo ignora.

Fetichismo: Conducta sexual de la persona que se excita manipulando objetos (especialmente prendas de vestir) o contemplando y tocando partes no sexuales del cuerpo de la persona amada; cuando es obsesivo y excluye otras actividades se considera una desviación sexual.

Fetichismo (del latín, facticius, ‘artificial’, y del portugués feitiço, ‘magia’, ‘manía’; del francés fétiche) es una parafilia que consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en particular.

Los aparatos fabricados con el objetivo de la estimulación o para el juego sexual no se consideran fetiches.

Durante la conducta sexual solitaria, el fetiche se lleva puesto, se huele o se frota contra los genitales. Los objetos fetiches más frecuentes suelen ser elementos de vestir masculinos y femeninos, incluyendo bragas, sujetadores, calzoncillos, guantes, medias, minifaldas, zapatos, botas, corbatas, bañadores, ropa deportiva e incluso delantales, capas y pañuelos. Hay que matizar que, para el fetichista, estos objetos suelen ser mucho más excitantes si ya los ha llevado puestos la persona. Y aunque estos objetos pueden resultar excitantes para muchas personas porque proyectan una imagen mental del cuerpo de la persona, para el fetichista, en cambio, el objeto es realmente mucho más excitante que la persona en sí.

El fetichismo

Sigmund Freud

El padre del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1939), en su libro Tres ensayos para una teoría sexual, se refiere en diversos apartados al fetichismo como manifestación perversa.

Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: ‘amor’) es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. Suelen, aunque no necesariamente, suceder principalmente porque la persona que las practica ya ha tenido una cantidad muy elevada de placer sexual, que llega un momento en que lo poco no la satisface y quiere más y más de aquella actividad para sentir el orgasmo o excitarse.

En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association) eliminó el término «perversión» del DSM y de la terminología psiquiátrica mundial. De ahora en más se trata de «parafilias».

Las consideraciones acerca del comportamiento considerado parafílico dependen de las convenciones sociales imperantes en un momento y lugar determinados. Ciertas prácticas sexuales, como el sexo oral o la masturbación, fueron consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, aunque hoy en día se consideran prácticas no parafílicas (siempre que la actividad del sujeto no se limite únicamente a ellas). Por ello resulta imposible elaborar un catálogo definitivo de las parafilias.

Las definiciones más usuales recogen comportamientos como el sadismo, el masoquismo, el exhibicionismo, el voyeurismo y el fetichismo.

En síntesis no toda práctica erótica poco tradicional es una parafilia. Se torna como tal cuando deja de ser saludable y controlable por el individuo ó cuando es evidentemente destructiva e ilegal. Aquel que “guste de esposar a su pareja a la cama de vez en cuando” no es parafílico como si lo sería aquel “incapaz de tener relaciones si la persona no está esposada a la cama”

El sexólogo Magnus Hirschfeld considera que la atracción sexual siempre se desarrolla con base a diferentes estímulos individuales del medio. En este sentido todo ser humano tiene “parafilias” ó “fetiches” normales y saludables como sería un hombre que siente preferencia hacia las rubias por sobre las pelirrojas ó hacia las delgadas por sobre las gordas, y viceversa. Estos patrones sexuales pueden incluir no sólo aspectos físicos sino objetos (ropa, lencería, uniformes, etc).

Para Hirschfeld el fetiche se torna patológico cuando se sobrevalora uno de estos objetos individuales -como, por ejemplo, los zapatos.

El psicoanalista Donald Winnicott consideraba el origen de los fetiches y parafilias en el objeto transicional. La tenencia de un objeto transicional es normal y sana en casi todos los seres humanos durante su niñez, pero en algunos casos se torna sexual. En todo caso la teoría del psicoanálisis considera que cualquier trauma infantil puede producir un impacto en el inconsciente que posteriormente se traduciría en una práctica neurótica ó perversa; es la proyección de la libido.

Para algunos conductistas las parafilias y fetichismos son producto del condicionamiento clásico, cuando una persona está expuesta a una práctica sexual específica asociándola a un objeto, sujeto ó circunstancia de forma tal que la gratificación sexual se asocia a este condicionamiento. Es decir, de forma similar a como Iván Pávlov logra que un perro asocie el sonido de una campana con alimento y esto hace que el perro salive, un fetichista es alguien que está condicionado para creer que un látigo en la espalda produce placer sexual.

Si eres fetichista, visita nuestra sección Fetish-wetlook de Swingersstyle